Creo que hay dos tipos de personas hasta donde puedo ver para prácticamente cualquier tipo de clasificación, las que están a favor o en contra, las que odian o las que aman, las que lo notan o las que no lo notan y finalmente la más importante de todas, los que comen Milky Way y los que comemos Snickers. Claro, eso solo aplica para mi simplificado mundo utópico donde solo yo entiendo lo que pasa.
La cuestión importante acá es que todos somos diferentes al pertenecer a un u otro grupo y a pesar de que hay ciertos parecidos entre los miembros de un cierto grupo, la realidad es que nadie es igual a otro. Hasta ahí con lo confuso.
Por ponerlo en español plano, lo que pasa es que leí el comentario de un primito mío que decía algo así como “Quisiera ser como todos los demás” y entonces me doy cuenta de que todos catalogamos a los demás como “todos los demás” que es un grupo espectacular que se rige bajo reglas de lo mas contradictorias, es de eso de lo que quiero hablar.
“los demás” es un grupo de personas que tienen gustos completamente contrarios a nosotros, dado que nuestros gustos nunca son del agrado de nadie, especialmente de nuestros amigos, sin embargo si son nuestros padres los que nos critican alguna moda o algún desliz cultural, siempre podemos apelar al clásico “es que los demás lo usan” contradiciendo completamente el postulado inicial.
“los demás” pueden estar todos en contra tuya cuando te sientes deprimido o simplemente ser una bola de pendejos que no te comprenden, sin embargo bajo condiciones completamente diferentes, “los demás” son todos inteligentes cuando te encuentras criticando a un ser poseedor de una particularmente grande estupidez, y puedes hasta recurrir al alguna vez utilizado “es que los demás se dan cuenta de lo estúpido que eres”.
Bueno, ya me aburrí de ejemplos, la cuestión es que “los demás” es una herramienta que usamos pero no sabiamente, casi siempre la usamos en nuestra contra sumando a este mítico grupo poderes sobrenaturales de telequinesis y prestidigitación, haciéndolos capases de saber como nos sentimos y en que estamos pensando. De vez en cuando, seria bueno pensar hasta donde “los demás” son lo que creemos que son, y cuando son el equivalente humano a un rebaño de llamas peruanas mascando goma y escupiendo sin siquiera ser consientes de tu existencia.
Piénsenlo, les juro que no duele…



