23 de febrero de 2010

Consecuencialidad

A veces parece que actuamos como automatas, que nuestras acciones son producto de las consecuencias y no de razones propias. A veces no solo parece, asi es.

En otra ocasión, me encuentro en un punto de mi vida al que no se como madre llegue, del que no se como salir y que no tengo idea a donde me lleve. En una situación como tal, lo unico que queda es dejarse llevar y levantar la guardia para que no le tumben a uno los dientes.

A veces me pregunto, hasta que punto yo decidi mi destino y hasta que punto, mi destino fue consecuencia de acciones de terceros o cuartos o quintos... los cuartos y los quitos siempre afectan la historia.

Hoy estoy melancolico tal vez y es por eso que me siento como un barco que navega sin timon... y tambien sin pumba. No espero encontrar mi camio por que es una estupidez buscar tu camino, tu camino es donde sea que estés parado, me gustaría encontrar el camino adecuado o bien, saber que vueltas dar para llegar a donde quiero. Espero que mi vida sea por lo menos en cierta medida un acto de control propio y no un juego de dados de alguien que si bien yo existo, el quien sabe.

1 han puesto sus tarugadas:

Thiego dijo...

Bonita reflexión... muy sabia. Aunque parezca tardío mi comentario en realidad siempre está a tiempo. A tiempo de que tú o cualquiera lo pueda leer y eso siempre será ahora, en este preeee..ciiii...soooo...momento!

El primer paso para encontrarse es darse cuenta de que se está perdido. Ese ya es todo EL PASO. Tu camino se forma con ese paso. La vida parece un camino recorrido con pasos diferentes al principio. Un paso detrás de otro, una secuencia... parecen unos consecuencia de otros, parecen unos causa de los otros, parecen pasos casuales, causales y consecuenciales... pero sólo das un paso. Todos los pasos son el paso, todos son simultáneos y secuenciales en el mismo instante: aquí y ahora.Si me apuras, si te apuras, ni siquiera das el paso, porque cuando eres consciente... ya lo has dado. Desde siempre está dado, el paso. Desde siempre está... EL DADO. Nadie juega a los dados contigo. Tú juegas a los dados. Por eso deberás saber que tú eres nadie, eres un vacío tan grande que cuando imaginas quién eres ya no eres tú, ya eres alguien. El camino desconocido sólo lo recorren los desconocidos, los que no saben quiénes son. Nadie sabe, nadie ve, nadie... es.